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El recuerdo de Mao se convierte en nostalgia en China a 50 años de su muerte
Las banderas carmesí de la plaza "El Este es Rojo" de Nanjie cuelgan bajo el sofocante calor veraniego, mientras un puñado de turistas toma fotos frente a una estatua blanca del líder histórico Mao Zedong.
El Gran Timonel, muerto el 9 de septiembre de 1976, es una figura importante en Nanjie, en la provincia central de Henan, considerada la "ultima aldea maoista de China".
La nostalgia de las ideas igualitarias de Mao crece en China, mientras se desvanece el recuerdo de su turbulento mando y el país lidia con la desigualdad y la desaceleración económica.
Mao, quien lideró la revolución comunista de 1949 contra el gobierno nacionalista, impuso una era de propiedad colectiva con la que esperaba impulsar la industria y unir al país, pero sus drásticas políticas también han sido señaladas como causantes de hambrunas y millones de muertes.
El Partido Comunista Chino mantiene a Mao como un héroe revolucionario, aunque reconoció tras su muerte que la devastadora Revolución Cultural fue un "grave error".
En Nanjie, su imagen aparece por todas partes en murales.
Sus pobladores viven bajo los principios maoistas de propiedad colectiva, mientras el resto del país abandonó ese modelo.
"Yo aún lo venero muchísimo", comentó Xie Kaiyue, una estudiante local de 22 años.
"Creo que la gente joven de la aldea, y yo misma, no tienen el espíritu fuerte del pasado (...) La gente era más pura", comentó.
Cerca de allí, carritos eléctricos transportan a los visitantes por edificios de apartamentos cubiertos con consignas socialistas, mientras los guías explican cómo la propiedad cooperativa de las empresas locales financia viviendas gratuitas para los residentes.
- Línea de partido -
Unos 500 kilómetros al norte, en la aldea montañosa de Dazhai, que Mao promovió como modelo nacional luego de que los pobladores transformaron sus colinas áridas en campos irrigados, los turistas recuerdan cuando el Gran Timonel dominaba la política y la vida social.
"No había suficiente para comer o vestir", recordó sobre su infancia Li, un turista de 64 de la ciudad de Xi'an.
"Pero todo el país estaba lleno de vigor y había un espíritu de luchar contra cielo, tierra y gente para cambiar cada aspecto de China", declaró.
Dazhai ahora está repleta de tiendas que venden objetos sobre Mao, como afiches, naipes y vajillas con su imagen, además del "Pequeño libro rojo" de citas suyas.
Aún así, las referencias a los pasajes oscuros de sus décadas de poder absoluto permanecen censuradas.
La Revolución Cultura, instaurada por Mao en 1966, hizo que intelectuales fueran señalados brutalmente como "enemigos de clase" y se cerraran las escuelas, retrasando a China durante años en educación y desarrollo.
La propiedad privada y la tierra fueron colectivizadas, mientras la gestión económica empujó al país a la Gran Hambruna, que según el gobierno mató a 15 millones de personas, aunque historiadores lo calculan en 20 a 43 millones.
"Todo lo que observas en el dominio público (...) es la línea del partido. Nadie se puede desviar de esto", comentó el académico Xu Chenggang, cuyo padre fue etiquetado de "derechista" durante la Revolución cultural.
El rostro de Mao está impreso en los billetes, su retrato domina la Plaza de Tiananmen y su cuerpo se conserva en un mausoleo.
El debate público se ha visto aún más reducido bajo el actual presidente Xi Jinping, quien advierte contra el "nihilismo histórico" y las narrativas que contradicen la de su partido.
"El Partido Comunista le dice a la gente que hubo errores, pero ¿cuál es el significado de 'error'? Nadie lo sabe", sostuvo Xu.
- Gran figura -
La historia edulcorada deja espacio a las interpretaciones idealizadas entre los jóvenes frustrados por las largas jornadas laborales y la intensa competencia en el ámbito educativo y el mercado laboral.
"Actualmente hay una sensación de que la Revolución Cultural fue un período de idealismo, en el que la sociedad se movía por ideales y no por la búsqueda implacable de dinero y bienes materiales", comentó Kerry Brown, jefe del Lau China Institute de Londres y autor de un libro reciente sobre Mao.
"Esto, por supuesto, es una falsedad total", aseguró.
Muchos atribuyen a Mao haber sentado las bases para que China se convierta en un país moderno y avanzado tecnológicamente, según Mobo Gao, profesor de estudios chinos de la Universidad de Adelaida.
"Ellos preguntan ¿de donde salió (la China actual)? Salió del establecimiento de la RPC (República Popular China)", señaló Gao, quien vivió durante la era de Mao en la provincia rural de Jiangxi.
En Shijiazhuang, una ciudad industrial de 7 millones de habitantes al noreste de Dazhai, Wang Zhihao, de 20 años, y sus compañeros posan frente a una estatua gigante de Mao frente al gobierno municipal.
"Admiramos y veneramos mucho al presidente Mao. Es una gran figura", comentó Wang, mientras pobladores ancianos entonaban canciones del Partido Comunista.
"Él encabezó la fundación de la Nueva China".
Ch.Campbell--AT