-
Sporting Cristal vs. ADT: horario y transmisión del partido en Tarma
-
Sporting Cristal visita a ADT por la fecha 16 del Torneo Clausura
-
Horóscopo de Josie Diez Canseco para el sábado 7 de noviembre
-
Sinuano Noche: el 3004 y la quinta balota 7 ganan el sorteo del 6 de noviembre
-
Melanie Martínez afirma que su hija retomó el vínculo con Christian Domínguez
-
Santos Bravos estrena Ella es el Hechizo, canción inspirada en Hechizo
-
Florcita Polo reaparece tras denunciar a su pareja por un grave delito
-
Milett Figueroa explica cómo filmó una escena con Carlos Alcántara en La Gran Sangre
-
Ángela Alejos pronostica al campeón del fútbol peruano
-
Ke Personajes vuelve a Lima con un concierto de sus principales éxitos
-
JNE aclara quién asumiría la Alcaldía de Lima en lugar de Rafael López Aliaga
-
Sporting Cristal evaluaría una terna extranjera para una eventual final
-
Universitario confirma la lesión de Lisandro Alzugaray y detalla su recuperación
-
Lotería de Medellín: el 5609 de la serie 266 gana el sorteo 4860
-
Lovehoney lanza calendario de adviento para parejas por £119 con ahorro de £368
-
La boda de la presidenta de Anthropic reveló un ritual inusual con peluches
-
Familia demanda a Google por negligencia en la protección de menor contra suicidio vía IA
-
Estudio de la AÖC: Las amistades como pilar invisible del cuidado infantil
-
'Hanuman Ansh' llega a SonyLIV tras superar los ₹342 millones en taquilla
El misterioso mal que está matando a los elefantes de Kenia
Tendido en el suelo, el elefante Gengis Khan lucha en vano por ponerse en pie, pero solo consigue girar sobre sí mismo una y otra vez. La escena hace temer que se convierta en el vigésimo paquidermo de la región keniana de Amboseli en sucumbir a un misterioso mal.
Inclinados sobre él, veterinarios le inyectan glucosa, un paliativo irrisorio ante la falta de respuestas sobre qué está matando a este joven macho de 11 años, de ojos enrojecidos y respiración dificultosa.
Las manadas de elefantes han dado fama a esta región de sabana del sur de Kenia, dominada por el majestuoso Kilimanjaro, la cumbre más alta de África, que se eleva al otro lado de la frontera con Tanzania.
Desde finales de junio, al menos 19 paquidermos, sobre todo hembras o jóvenes, han muerto allí tras presentar todos los mismos síntomas, en particular una parálisis parcial que les impedía mantenerse en pie.
"Caminan y respiran con dificultad, están agitados", describe Patrick Papatiti, jefe de operaciones de las tierras comunitarias de Olgulului, que albergan la reserva de Kitenden B, el lugar en el que Gengis Khan agoniza.
Cuando "ya no pueden caminar" o mantenerse en pie, "se tumban", algunos "luchan un día, dos o tres días, hasta que mueren".
A finales de julio, el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) indicó que había detectado altas concentraciones de cianuro en los cadáveres de los elefantes, lo que apunta a un posible envenenamiento por pesticidas tras consumir frutas procedentes de explotaciones agrícolas cercanas.
- Misterio -
No obstante, varios especialistas consultados por la AFP descartan la hipótesis de los pesticidas.
"Es una enfermedad", sostiene Patrick Papatiti, aunque admite que aún no sabe de cuál se trata. "¿Por qué quienes deberían estar esforzándose por resolver el problema ignoran esta pista?", se pregunta.
"Aquí no se utiliza cianuro en ninguna parte", asegura. Papatiti es una de las pocas voces locales que rechazan públicamente las conclusiones preliminares del KWS y subraya que no se han hallado otros animales muertos.
En particular, destaca la ausencia de carroñeros fallecidos y que generalmente sucumben cuando consumen cadáveres abatidos por flechas envenenadas por cazadores furtivos.
"Si ningún otro animal que se alimenta de carroña ha muerto, entonces no es un producto químico", afirma a la AFP Joel Nyika, responsable del ecosistema de Amboseli, en el condado de Kajiado.
Rechaza también la hipótesis, igualmente planteada por el KWS, de que el cianuro haya podido provenir de una planta forrajera, ya que el ganado de las comunidades locales también habría muerto, y se inclina por "una enfermedad que solo afecta a los elefantes".
Por ahora, el KWS ha descartado que se trate de una enfermedad contagiosa y ha instado a los turistas a seguir visitando la región con normalidad.
En la cercana reserva de Kimana, periodistas de la AFP observaron el miércoles seis cadáveres de elefante, más o menos recientes. Los guardas indicaron que los animales presentaban los mismos síntomas, incluida una parálisis parcial que les impedía mantenerse en pie.
- "¿Cuántos van a morir?"
Algunas muertes se remontaban apenas a unos días.
El cadáver de una cría de elefante de dos meses, asediada por las moscas, yacía medio devorada por las hienas.
Sobre el cadáver de una elefanta, muerta justo antes del término de embarazo, se alimentaba una decena de buitres.
Consultada por la AFP, la presidenta de la fundación Wildlife Direct, Paula Kahumbu, destacó la "falta de pruebas" que respalden la tesis de los pesticidas, subrayando que pocos elefantes machos adultos han muerto, cuando son ellos los que atacan más a los cultivos.
Papatiti también rechaza la idea del envenenamiento deliberado planteada por algunos y considera que la prioridad es "saber qué está matando a nuestros elefantes", más que "perder el tiempo buscando culpables".
El asunto es de extrema delicadeza en un país que ha hecho de su fauna salvaje una imagen de marca y una importante fuente de ingresos turísticos.
Contactadas por la AFP, diversas organizaciones de protección del medioambiente se negaron a pronunciarse sobre el tema, salvo para pedir una investigación, y los guardas de la reserva de Kimana dicen no estar autorizados a expresarse.
Papatiti teme que el número de elefantes muertos esté subestimado y que el mal afecte también a elefantes en la vecina Tanzania.
"¿Cuántos elefantes van a morir antes de que podamos detener esto?", se inquieta, preguntándose si una posible enfermedad podría transmitirse al ganado, e incluso a los seres humanos de las comunidades locales.
P.Smith--AT