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El giro hacia la IA alimenta el miedo y la molestia en Meta
Despidos en cascada, vigilancia de los empleados, fuga de cerebros: en Meta, la carrera hacia la inteligencia artificial (IA) se paga con un clima interno tóxico que ni siquiera la prosperidad del gigante tecnológico puede calmar.
Desde hace más de un año, la casa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp vive al ritmo de los recortes de personal, de una reorganización caótica de su investigación de IA y de una intensa presión sobre sus empleados.
Este malestar contrasta con su situación financiera. Impulsada por la publicidad, que representa la mayor parte de sus ingresos, Meta obtuvo ganancias de casi 23.000 millones de dólares en el primer trimestre, un aumento del 30% interanual.
Pero los gatos de su inversión en IA se han disparado. Mark Zuckerberg, su fundador con poder casi absoluto, decidió imponer a sus equipos recortes drásticos y una mayor supervisión.
Este año la empresa eliminó unos 8.000 puestos, cerca del 10% de su plantilla. Los despidos, las supresiones de puestos y los traslados forzados afectaron a casi una quinta parte de los empleados en un año.
La prensa estadounidense está llena de testimonios que describen una "cultura del miedo", donde todos temen la próxima oleada y los rumores paralizan el trabajo.
Los recortes financian una vertiginosa carrera por la infraestructura: Meta planea gastar hasta 145.000 millones de dólares en inversiones de IA este año, casi el doble que la cifra del año pasado.
- "Fábrica de extracción de datos" -
Después de unos 6.500 empleados fueran reasignados a la división de IA de Meta, algunos se han quejado de tareas "monótonas" diseñadas para entrenar máquinas o incluso automatizar sus propios puestos de trabajo.
Es la lógica de una controvertido "Iniciativa para mejorar las capacidades del modelo", lanzada en abril y suspendida el 22 de junio. Registraba clics, pulsaciones de teclado y navegación de los empleados en Estados Unidos para entrenar agentes de IA.
Zuckerberg la defendió durante una reunión interna: "Los modelos de IA aprenden observando a personas realmente inteligentes hacer cosas", dijo, según Wired.
Pero más de 1.600 empleados firmaron una petición para detenerla, y algunos compararon a Meta con una "fábrica de extracción de datos".
Una falla en el sistema terminó exponiendo conversaciones privadas y métricas de desempeño a todo el personal y provocó su suspensión.
"Aunque no tenemos ninguna indicación de que empleados hayan accedido a estos datos, lo ponemos en pausa mientras investigamos", declaró un portavoz de Meta.
"Espero que podamos reavivar lo mejor de nuestra cultura corporativa", escribió a mediados de junio Andrew Bosworth, el director de tecnología del grupo, en una entrada de blog en respuesta al malestar.
- "Callejón sin salida" -
Meta busca recuperar terreno frente a Google, OpenAI y Anthropic, que dominan la carrera por los modelos de IA más avanzados. Los propios modelos de Meta, pospuestos varias veces, han decepcionado incluso dentro de la empresa.
Para compensar el retraso, Zuckerberg invirtió más de 14.000 millones de dólares el año pasado en Scale AI, una startup con sede en San Francisco, y fichó a su director ejecutivo, Alexandr Wang, de 29 años, para dirigir un laboratorio de "superinteligencia" dentro de Meta.
Pero la apuesta aún debe convencer. Varias figuras han dejado la empresa, como el francés Yann LeCun, uno de los padres de la IA moderna, que dirigía la investigación del grupo desde 2013. Con la llegada de Wang se marchó a finales de 2025 para fundar su propia compañía en París.
En una entrevista con el Financial Times, LeCun, ganador del premio Turing, equivalente del Nobel en informática, lamentó que Wang no tuviera "ninguna experiencia en investigación". Y consideró que la búsqueda de la "superinteligencia" basada en los grandes modelos de lenguaje (LLM) conducía "a un callejón sin salida".
Meta se proyecta más allá de sus redes sociales.
La compañía también redobla su apuesta por la electrónica de consumo con gafas inteligentes y está evaluando una nueva aplicación de apuestas en línea llamada Arena, posiblemente en asociación con Polymarket y Kalshi, según el New York Times.
Los líos judiciales amenazan sin embargo con consumir tiempo y recursos.
Por primera vez, un jurado de Los Ángeles determinó en marzo que Meta es responsable de los efectos de la adicción a las redes sociales, apenas un día después de otra condena en Nuevo México por falta de protección a menores. Meta apeló, pero le esperan otros juicios este año.
El día del descubrimiento de la filtración del programa de vigilancia, un empleado resumió el ambiente al publicar en un foro interno la imagen de un personaje de la serie "The Office" sosteniendo un cartel que decía "0 días desde nuestra última estupidez".
W.Nelson--AT