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Extranjeros huyen ante la ola de violencia xenofóbica en Sudáfrica
Cientos de extranjeros temerosos por sus vidas se refugian en salones comunales de la costa sur de Sudáfrica, donde bandas locales van de puerta en puerta para pedirles abandonar el país.
Personas en su mayoría de Malaui y Mozambique contaron a la AFP que huyeron el fin de semana de sus casas y pasaron la noche entre montañas y maleza antes de llegar a los centros comunitarios de pueblos pequeños.
"Nos decían: 'Eres extranjero, no perteneces en Sudáfrica, debes irte'", relató el mozambiqueño Thomas Vincent Baloyi en Gansbaai, unos 110 kilómetros al sudeste de Ciudad del Cabo.
"Respondí: 'no, tengo documentos para estar en Sudáfrica'. Ellos no querían saber", agregó Baloyi, quien ha estado 16 años en el país, trabajando en la construcción y la jardinería.
"Nos ahuyentaron como perros (...). Es injusto porque soy un ser humano", lamentó el hombre de 32 años. "Nos quedamos en la maleza hasta las 6:00 de la mañana".
Una serie de protestas, en su mayoría pequeñas, realizadas en toda Sudáfrica contra los migrantes indocumentados estallaron en violencia el fin de semana en la localidad de Mosselbaai, donde 55 ranchos fueron incendiados.
La policía sudafricana dijo que dos mozambiqueños murieron, pero no indicó que el caso estuviera ligado a una marcha antimigrantes celebrada horas antes.
El gobierno de Mozambique señaló que cinco de sus ciudadanos fueron asesinados como "consecuencia directa de los ataques xenofóbicos". Unos 300 cruzaron la frontera el sábado y centenares más podrían seguir, agregó.
Esas muertes serían las primeras asociadas a una nueva ola de protestas contra la migración de grupos marginales que acusan a los foráneos de crímenes y de quitarle los empleos a los nacionales.
Un grupo antinmigrante ilegal puso de plazo hasta el 30 de junio para que los indocumentados regresen a sus países. Luego anunciar el ultimátum, pequeños comandos con látigos, palos, garrotes de madera y a veces hasta hachas tomaron las calles en varias ciudades para reforzar la medida.
Ghana trasladó a 300 de sus ciudadanos de vuelta al país y cientos más deben partir el fin de semana, y Nigeria anunció vuelos de repatriación de emergencia.
- Arrastrados -
"Estaban sacando gente arrastrada de sus casas, ya sea legales o ilegales, dicen que no quieren extranjeros en el poblado", dijo a la AFP el concejal local Msa Nomatiti.
Denunció que pobladores arremetieron el lunes contra extranjeros en un asentamiento informal en Gansbaai, y que policías acompañan a los grupos que van puerta por puerta en busca de los migrantes.
Más de 500 personas huyeron el lunes de sus casas, aseguró Nomatiti.
Para el martes aún había grupos pequeños saliendo de los asentamientos de la zona cargando sus pertenencias en la noche y bajo la lluvia, en busca de seguridad.
"Algunos de ellos perdieron sus pasaportes debido a las golpizas y a que fueron sacados arrastrados de sus casas", indicó Nomatiti. Funcionarios del gobierno fueron enviados para ayudar con la documentación y las repatriaciones voluntarias.
- Regresar con vida -
En la pequeña localidad costera de Kleinmond, cerca de 100 extranjeros, en su mayoría de Malaui, se refugiaron en un salón comunitario.
En el sitio hay bolsas con ropa y mantas, y como muebles solo hay sillas. Voluntarios sirven comidas calientes y reciben donaciones de pobladores locales.
Los terratenientes dijeron el sábado a los foráneos que salieran del país porque pobladores del sitio estaban en busca de los extranjeros, dijo a la AFP Michael Markson, de Malaui.
"Salimos durante la noche y fuimos a la maleza. Hay una montaña, dormimos allí", contó el hombre de 31 años.
En el pueblo de Stanford, otro malauí, Talibo Mbewe, comentó que ha pasado dos días refugiado en el centro comunitario.
"Los ladrones ya se llevaron todas nuestras cosas de casa, así que no tenemos nada. Pero es mejor volver a casa sin nada que perder la vida", agregó.
A.Williams--AT