Arizona Tribune - Los corales muestran que El Niño se intensifica mientras el planeta se calienta

Los corales muestran que El Niño se intensifica mientras el planeta se calienta
Los corales muestran que El Niño se intensifica mientras el planeta se calienta / Foto: Billy Bensted Smith - Charles Darwin Foundation/AFP/Archivos

Los corales muestran que El Niño se intensifica mientras el planeta se calienta

Registros de esqueletos de coral que remontan a 1.000 años muestran que los episodios de El Niño se están intensificando a medida que el planeta se calienta, lo que conlleva importantes implicaciones para un futuro dominado por el cambio climático, según un estudio publicado el jueves.

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La investigación, divulgada en la revista Science, llega en momentos en que un episodio de El Niño en fortalecimiento en el Pacífico ecuatorial puede convertirse en el más intenso jamás registrado, superando otros grandes años como 2015, 1997 y 1982, según estimaciones científicas.

Se espera que alcance su máximo hacia finales de año y provoque un calor global récord en 2027. Sus consecuencias ya se sienten desde Centroamérica, azotada por la sequía, hasta Indonesia, donde está alimentando incendios forestales intensos.

"No lo sabíamos antes de este estudio, pero ahora sabemos que, en el Pacífico oriental, estos El Niño muy fuertes son inusuales en el contexto de los últimos 1.000 años y se sitúan muy por encima del nivel preindustrial", declaró a la AFP la autora principal del artículo, Julia Cole, profesora en la Universidad de Míchigan.

Los científicos coinciden en líneas generales en que los impactos meteorológicos globalizados de El Niño se superponen al cambio climático, exacerbando las lluvias en algunos lugares y la sequía y el calor en otros.

Pero no ha habido un consenso similar sobre si el propio calentamiento del planeta está amplificando El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés), el ciclo de episodios cálidos de El Niño y los fríos de La Niña en el Pacífico tropical, responsable de variaciones drásticas en los patrones meteorológicos globales.

- Una mirada al pasado -

Aunque ha habido muchos episodios fuertes de El Niño a finales del siglo XX y principios del XXI, el registro satelital solo se remonta a principios de la década de 1980 y antes de eso los datos procedentes de embarcaciones son escasos, explicó Cole.

Por eso los paleoclimatólogos recurren a datos indirectos, como los corales, que funcionan como una especie de archivo climático.

En las islas Galápagos, el archipiélago volcánico frente a la costa occidental de Ecuador, justo en el corazón de la zona de El Niño del Pacífico oriental, hay una rica colección de corales vivos y fosilizados.

Crecen alrededor de uno o dos centímetros al año y, al tomar muestras de núcleos a escala de milímetros, el equipo pudo reconstruir ventanas de registros mensuales de temperatura dispersos a lo largo del último milenio.

Esto se debe a que la composición química del esqueleto de coral —la proporción de estroncio y calcio y las distintas formas de oxígeno en su interior— refleja las condiciones bajo las que se formó.

Los resultados mostraron que las oscilaciones asociadas a los ciclos ENSO eran considerablemente menores en el período preindustrial 1000-1850, comenzaron a aumentar a finales del siglo XIX y presentaron una "llamativa amplificación" en los últimos 40 años.

Al comparar los cambios observados con modelos climáticos que simulaban el período preindustrial, pudieron demostrar que los aumentos eran mayores que cualquier cosa atribuible únicamente a causas naturales.

- "Implicaciones inmensas" -

"Ese fortalecimiento corre paralelo al calentamiento global, así que parece estar relacionado con el calentamiento del planeta provocado por la producción humana de combustibles fósiles", dijo Cole.

"Las implicaciones para las personas son inmensas porque El Niño es una fuente importante de extremos y riesgos climáticos", agregó.

"Los resultados refuerzan la necesidad urgente de abandonar los combustibles fósiles y pasar a energías renovables seguras para el clima", declaró a la AFP Andrew Dessler, científico climático de la Universidad de Texas A&M, quien no participó en la investigación.

El estudio concluye que la variabilidad de ENSO es ahora aproximadamente un 36% mayor en el océano Pacífico ecuatorial oriental que en la era preindustrial, principalmente debido a fenómenos de El Niño más intensos.

La cifra no puede interpretarse como que los episodios de El Niño sean en sí mismos un 36% más fuertes, porque mide la variabilidad de todo el sistema océano-atmósfera, tanto en la dirección cálida como en la fría.

Por su parte, Cole dijo que esperaba que el artículo llenara una laguna importante en la comprensión científica de cómo un mundo en calentamiento está afectando a El Niño.

"Nuestros corales son una máquina del tiempo hacia el pasado, no hacia el futuro", señaló. "Lo que sí podemos decir es que la tendencia está ocurriendo, la tendencia continúa, y lo vemos todos los días ahora", sostuvo.

H.Thompson--AT