Arizona Tribune - Ante la crisis energética en Oriente Medio, los indios cocinan con excrementos de vaca sagrada

Ante la crisis energética en Oriente Medio, los indios cocinan con excrementos de vaca sagrada
Ante la crisis energética en Oriente Medio, los indios cocinan con excrementos de vaca sagrada / Foto: Arun SANKAR - AFP

Ante la crisis energética en Oriente Medio, los indios cocinan con excrementos de vaca sagrada

Gauri Devi, una agricultora india, cocina "chapati", un tipo de tortilla tradicional, en su hornillo alimentado con biogás procedente de excrementos de vaca, un animal venerado como la encarnación de las deidades hindúes y símbolo de la madre que nutre.

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Desde que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán bloqueó el vital estrecho de Ormuz, por donde transita el 60% de las necesidades de India en gas licuado de petróleo (GLP), sus habitantes tienen dificultades para conseguir bombonas.

Pero el gigante asiático ha fomentado desde la década de 1980 la producción de biogás en las zonas rurales, y ha subsidiado más de cinco millones de digestores que transforman los residuos agrícolas en gas para cocinar y en lodos ricos en nitrógeno para fertilizantes.

En el contexto actual, Gauri Devi, de 25 años, se alegra más que nunca de tener uno.

"Se puede preparar de todo con él", desde té hasta verduras, pasando por lentejas, destaca desde su cocina en Nekpur, un pueblo de Uttar Pradesh a unos 30 kilómetros de Nueva Delhi.

India consume más de 30 millones de toneladas de GLP al año e importa más de la mitad.

El gobierno asegura que no hay escasez, pero debido a retrasos en el suministro, compras motivadas por el pánico y el mercado negro los habitantes a veces deben esperar horas para conseguir un tanque.

- "Oro negro" -

En su establo, Devi mezcla cubetas de estiércol con agua y luego vierte la mezcla en un depósito subterráneo del tamaño de un auto, coronado por un balón inflable de almacenamiento.

Transportado por tuberías, el metano le permite prescindir de las bombonas, salvo en caso de problemas o de comidas abundantes.

Los sedimentos residuales se utilizan luego como abono.

"El estiércol es excelente, de verdad", afirma Pramod Singh, un agricultor que desde 2025 posee una unidad de biogás para seis personas, alimentada cada día con entre 30 y 45 kilos de boñiga procedente de cuatro vacas.

Un fertilizante casero que resulta aún más valioso ahora que el comercio mundial de esos suplementos se ha visto gravemente afectado por la guerra que se desató en Oriente Medio desde el 28 de febrero pasado.

"Esta mezcla es oro negro", asegura Pritam Singh, un dirigente agrícola.

La agricultura emplea a más del 45% de la mano de obra india y el país más poblado del planeta, con 1.400 millones de habitantes, posee además uno de los mayores rebaños de ganado bovino del mundo.

El gigante asiático, que además es el tercer mayor contaminador del planeta detrás de China y Estados Unidos, fomenta la producción de biogás a gran escala tras haber prometido alcanzar la neutralidad de carbono en 2070.

Se están construyendo decenas de enormes plantas de metanización en toda India con inversiones de varios millones de dólares.

- "Minifábricas" -

De la misma manera, siguen erigiéndose pequeñas unidades en las zonas rurales, con un costo de entre 25.000 y 30.000 rupias (260 a 320 dólares), a menudo subvencionadas en gran parte por el Estado.

En este país de mayoría hindú, donde el estiércol y la orina de las vacas sagradas se usan para recubrir paredes, como combustible y en rituales, convencer a la gente de que se pasara al biogás fue fácil, destaca Pritam Singh.

Tras construir su primera unidad en 2007, el agricultor contribuyó a instalar otras 15 en su aldea solo el año pasado, confiesa, señalando un interés aún mayor desde la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Hasta la fecha, el biogás sigue representando solo una pequeña parte del combustible para cocinar, ya que el GLP se considera más práctico.

"Las unidades de biogás no son simples equipos, son minifábricas", explica A.R. Shukla, presidente de la Asociación India de Biogás.

"Requieren instalación, funcionamiento regular y mantenimiento", añade.

E incluso con subsidios, el costo inicial es un obstáculo para muchos.

"Trabajamos todo el día en tierras ajenas, no tenemos terreno para eso", explica Ramesh Kumar Singh, un jornalero que espera junto a un centenar de personas para conseguir una bombona de gas en el pueblo vecino de Madalpur.

"Estoy de pie bajo un calor agobiante, hambrienta y sedienta", se lamenta Mahendri, de 77 años, quien lleva tres días esperando desesperadamente poder irse a casa con uno de esos preciados tanques.

R.Chavez--AT