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Cuidadores aterrorizados y bisontes imperturbables: cuando el fuego rodeó un zoo en Madrid
Cuando el fuego empezó a rodear el parque zoológico Safari Madrid, en la zona más afectada por los incendios, los cuidadores vivieron "días de verdadero miedo", mientras los bisontes seguían comiendo tranquilamente.
Solo las jirafas, "asustadizas" por naturaleza, sufrieron de la proximidad del fuego y durante un par de días fueron "un poco reticentes a comer con tranquilidad", cuenta a la AFP Christian Cabrera, un veterinario de 36 años.
El incendio, que ha arrasado 77.000 hectáreas en la región de Madrid y en la vecina provincia de Ávila, al oeste de la capital española, fue visible durante varios días de semana en las colinas cercanas.
"De noche se veía todo rojo" recuerda Cabrera, cuya "máxima prioridad", junto al resto de cuidadores, fue salvar a los animales pese a la "angustia tremenda".
"Hubo horas de verdadero terror en las que veíamos el fuego cada vez más cerca y no sabíamos si de verdad íbamos a ser capaces de poder frenarlo a tiempo", afirma.
Los animales de mayor tamaño, como los felinos, fueron confinados en sus refugios.
Los demás, como los ciervos, los camellos o los monos, permanecieron al aire libre en sus recintos, sin hierba que pudiera alimentar las llamas.
Alrededor del parque, la vegetación de las colinas todavía muestra las huellas del incendio, y desde el recinto de los monos se observan la tierra ennegrecida y la vegetación calcinada.
- "Gran responsabilidad" -
El parque reabrió sus puertas el miércoles tras seis días de cierre.
Unos pocos visitantes recorren de nuevo el recinto en coche, rodeados de avestruces y dromedarios que se acercan con la esperanza de conseguir comida.
Los leones, impasibles, duermen la siesta a la sombra de un árbol y los caimanes toman el sol.
Al igual que los tigres, los elefantes y los rinocerontes, permanecieron tranquilos durante el incendio, pese al humo, las sirenas y el incesante ir y venir de camiones de bomberos y coches de policía.
Un alivio para los cuidadores, "porque si hubiésemos tenido que estar luchando contra los animales también, hubiésemos tenido mucho más problemas" señala Christian Cabrera.
A medida que el incendio se acercaba, la mayoría de los 26 cuidadores del parque tuvieron que ser evacuados y solo quedaron cuatro. Una "gran responsabilidad", dice Cabrera.
El principal problema es que el tamaño de muchos animales hace imposible poder trasladarlos.
"Mover un elefante conlleva meses de preparación, entrenamiento, una anestesia, solo la preparación puede durar más de diez horas" explica el cuidador.
Por suerte el zoológico se salvó, para alivio de todos.
Elena del Río, un estudiante de filología de 21 años que vino desde Valladolid para visitar el zoológico con tres amigos, cuenta cómo hay muchas zonas donde todo está "súpernegro, quemado, una pena la verdad."
Al estar cerca de zonas habitadas, los bomberos protegieron el parque no solo para salvar a los animales, sino también para evitar que el fuego alcanzara las urbanizaciones vecinas.
Susana Barrul vive justo al lado del zoológico, en un camping que fue desalojado y donde el incendio causó algunos daños.
"Los cortafuegos que pusieron para los animales nos ayudaron a que no se quemasen las parcelas nuestras" del cámping", cuenta esta ama de casa de 39 años, que ahora intenta "volver a la normalidad".
P.Smith--AT