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En Sudáfrica, la policía lucha contra las peleas de perros
Las peleas de perros son ilegales en Sudáfrica. Sin embargo, en Ocean View, una curiosa ciudad creada durante el apartheid para que la espectacular costa entre mar y montaña fuera sólo privilegio de los blancos, algunos aún desafían el tabú de estos combates a muerte.
En 1968, el régimen racista sudafricano construyó, tierra adentro, lejos de la playa, viviendas para alojar a poblaciones mestizas --llamadas "de color"--, desplazadas de los puertos pesqueros y estaciones balnearias en la península del Cabo.
Ocean View refleja el cinismo y la crueldad del apartheid (segregación racial) que llamó "vista al océano" a una ciudad construida para aparcar a miles de personas alejadas de la costa y que durante años no verían el Atlántico.
En Ocean View, una comuna de 14.000 habitantes, de clase media, ni miserable ni ostentosa, las casas de ladrillo y hormigón rivalizan con predios baldíos resecos por el sol, pasto raquítico y piedras por aquí y acullá.
Pero a pocos kilómetros de allí hay paisajes de ensueño con verdes colinas que caen de forma abrupta sobre playas de arena blanca.
En sus calles, hay por todas partes pittbulls y otros perros potencialmente agresivos. Pero ninguno de sus amos, en su mayoría jóvenes de entre 20 y 35 años, quiere brindar su nombre.
Las peleas de perros son ilegales y la policía a veces logra evitarlas. "Pagan a informantes que les dan soplos sobre las peleas que se preparan", explica un fan que, por supuesto, insiste en cuanto al anonimato.
Pero, aún algunas se concretan, en un 'ring' que puede montarse tanto en un apartamento como en lo más alto de una colina, "en el bosque", o sea, en plena naturaleza. Eso sí, es necesario aislarse porque "un perro llora", hace ruido, explica un asistente a estas riñas mortales.
Un combate puede hacerte ganar "entre 5.000 y 20.000 rands (300 a 1.200 euros)", afirma el amo de un perro, quien ha renunciado a esta peligrosa actividad.
"Los dueños acuerdan la fecha con al menos ocho meses de antelación y durante este periodo entrenan a sus perros", explica.
Las peleas más terribles pueden durar "entre 40 minutos y tres horas, y terminan con la muerte de uno" de los canes.
Sin embargo, más allá de esta actividad por completo ilícita y clandestina, criar perros se ha convertido en una cuestión de prestigio social en Ocean View.
Además, protegen contra robos u otras situaciones desagradables. "¡Mi perro es el más fuerte!", dice orgulloso, uno de los propietarios. "Nadie saltará sobre mi cerco, mi perro es malo. ¡Malísimo!", presume otro.
L.Adams--AT