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Paracaídas, pieza vital para un amerizaje seguro de Orion en Artemis II
Cuando la nave Orion retorne a la Tierra, la resistencia atmosférica hará que su velocidad de reingreso descienda, pero no lo suficiente para el último tramo, antes de amerizar. Allí es cuando el paracaídas sale al rescate.
Desde el Centro Espacial Johnson, en Houston, Jared Daum, jefe de Sistema de Paracaídas de Orion, explica a la AFP cómo será la llegada de esta nave, en el décimo y último día de la misión Artemis II, que llevó a cuatro astronautas a orbitar la Luna.
Pregunta: ¿Cómo ocurre el reingreso de la nave y qué papel cumple el paracaídas?
Respuesta: La nave utiliza la resistencia de su escudo térmico para desacelerar desde las velocidades de reingreso -de 32.000 a 40.000 km por hora- hasta aproximadamente 560 km por hora, a 7.300 metros de altura. Pero eso es todo lo que puede hacer debido a la masa del vehículo. En ese punto, necesitamos algo más: los paracaídas.
El sistema de paracaídas es uno de los más importantes de la nave espacial. Reduce la velocidad del vehículo desde aproximadamente 560 km por hora hasta aproximadamente 27 km por hora, lo que permite un amerizaje suave en el océano Pacífico.
P: Usted explicó que el sistema puede controlarse con el software de vuelo o de forma manual desde la nave. ¿Cómo opera?
R: El sistema incluye cuatro tipos de paracaídas, con un total de once, comenzando con el de la cubierta. Este, fabricado completamente en Kevlar y con un diámetro aproximado de dos metros, retira la cubierta para liberar el resto del equipo. Luego hay dos paracaídas de frenado, de unos siete metros de diámetro cada uno, que estabilizan y desaceleran la nave desde los 560 km/h hasta unos 240 km/h. En ese momento usamos un cortador pirotécnico para liberar las cintas del paracaídas de frenado y luego desplegar tres paracaídas piloto, cuya única función es desplegar los tres paracaídas principales.
Los paracaídas más grandes, como los de frenado y los principales, son de un nailon más ligero y generan la resistencia [aerodinámica].
Y no queremos que estos grandes paracaídas principales actúen como una vela o un ancla marina. Después del amerizaje, unas grandes cortadoras pirotécnicas [adheridas al sistema] cortan las cintas de los paracaídas, que se desinflarán instantáneamente, lo que libera la tensión.
P: ¿Hay plan B?
R: La redundancia es clave en los vuelos espaciales. No es como si pudieras conducir tu auto, pinchar una rueda, parar, arreglarla y seguir. Con estos paracaídas solo tienes una oportunidad y debe funcionar.
Por eso, cada uno de los cuatro tipos de paracaídas cuenta con redundancia [si uno falla, otros del mismo tipo compensan, ndlr] y los astronautas aún podrán aterrizar a salvo.
Sin los paracaídas, la tripulación no tendría una forma segura de regresar.
G.P.Martin--AT