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El ornitorrinco es aún más raro de lo que se pensaba, afirman los científicos
Tiene pico de pato, cola de castor, patas de nutria... y ahora unos depósitos de melanina normalmente exclusivos de las aves: el ornitorrinco no deja de sorprender a los científicos.
Este pequeño animal, endémico de la costa este de Australia y de Tasmania, es uno de los cinco representantes en el mundo del orden de los monotremas, únicos mamíferos que ponen huevos. Los otros cuatro son especies de equidnas, también típicos australianos.
Es también uno de los pocos mamíferos venenosos ya que el macho lleva en las patas traseras una especie de aguijón capaz de inocular veneno.
Ahora una rareza más se añade a esta extraordinaria lista, esta vez escondida en su melanina, como muestra un estudio publicado el miércoles en la revista Biology Letters de la British Royal Society.
En los vertebrados, estos pigmentos protegen contra los rayos ultravioleta, contribuyen a la regulación térmica y son responsables del color de la piel, el pelo y las plumas.
Están contenidos en pequeñas estructuras dentro de las células llamadas melanosomas, cuya forma está muy relacionada con el color.
La eumelanina, que da tonalidades negras, grises y marrones oscuras, se encuentra por lo general en melanosomas alargados. La feomelanina, que genera colores pelirrojos, rojos y ciertos tonos anaranjados/amarillos, está contenida en melanosomas esféricos.
En los mamíferos estos melanosomas están siempre llenos.
- Iridiscencia -
En las aves ocurre lo contrario: algunos melanosomas alargados pueden estar huecos o ser planos, recubiertos tan solo por una fina capa de melanina, lo que mejora su capacidad para producir diferentes gamas de colores. Dispuestos en nanoestructuras, a veces producen colores iridiscentes que interactúan con la luz, como en las plumas del pavo real.
Los investigadores, al elaborar una base de datos sobre estos melanosomas en los mamíferos, hicieron un descubrimiento "extremadamente sorprendente y emocionante", precisa a AFP Jessica Leigh Dobson, bióloga de la Universidad de Gante (Bélgica) y principal autora del estudio.
Los melanosomas del ornitorrinco son en su mayoría esféricos, lo que lógicamente debería darle al animal un pelaje pelirrojo o anaranjado. Pero este animal es marrón oscuro.
Y, lo más sorprendente, algunos de sus melanosomas son huecos, como los de las aves.
"También lo comprobamos en muchos otros mamíferos [...]: equidnas, marsupiales, roedores, carnívoros, primates y muchos más. Hasta donde sabemos, es el único ejemplo de melanosomas huecos en mamíferos", asegura Dobson.
Estos melanosomas están dispersos "de forma aleatoria" en el córtex del pelo y no producen ninguna iridiscencia, agrega la científica. "Sin duda son necesarias más investigaciones para comprender la razón de su presencia".
El origen de estas estructuras también es desconocida.
Los ancestros del ornitorrinco y de los equidnas fueron probablemente animales acuáticos excavadores, y los melanosomas huecos podrían ser una adaptación a un modo de vida acuático, ya que mejoran el aislamiento térmico.
"Dado que los equidnas modernos son hoy terrestres, esta transición podría haber provocado la pérdida de los melanosomas huecos en ellos, mientras que se habrían conservado en el ornitorrinco, que sigue siendo semiacuático", plantea Dobson.
Esta hipótesis conlleva otra pregunta, concluye el estudio: si es así, "¿por qué este rasgo no está más extendido entre los mamíferos acuáticos?".
A.Anderson--AT