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La presión de Trump une a Dinamarca y Groenlandia pese a su doloroso pasado colonial
Las ambiciones de Donald Trump han hecho que Dinamarca y Groenlandia se unan en la escena internacional, dejando temporalmente en segundo plano su doloroso pasado colonial.
"Los groenlandeses aún tienen muchos reproches hacia Dinamarca, a quien acusan de no ser capaz de reconsiderar su pasado colonial", señala Ulrik Pram Gad, investigador del Danish Institute for International Studies (DIIS), en declaraciones a AFP.
"Pero las presiones ejercidas por Trump han llevado a la gran mayoría de las fuerzas políticas que conforman el gobierno de coalición a dejar de lado, por ahora, los planes para la independencia, que siempre ha sido un proyecto a largo plazo", añade.
Los principales partidos groenlandeses quieren la independencia, pero discrepan sobre cómo lograrla. La presión de Estados Unidos hizo que formaran una coalición en marzo de 2025. Solo el partido Naleraq, que quiere una independencia rápida, quedó en la oposición.
Según el investigador, "el apoyo claro de Europa" frente a Trump contribuyó a que Groenlandia decidiera esperar.
En pleno caos por las presiones de Trump, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo que, si tuviera que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca, su gobierno elegiría a Dinamarca.
Desde que volvió al poder el año pasado, Donald Trump repite que quiere "comprar" Groenlandia para frenar supuestos avances rusos y chinos en el Ártico.
- Pasado colonial -
Ante la unidad mostrada por los países europeos - que incluso enviaron una misión militar de reconocimiento a Groenlandia -, Trump retiró sus amenazas y anunció un "marco de acuerdo" negociado con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, aunque no se conocen los detalles.
Aun así, Copenhague recordó que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre sus asuntos.
Las dos partes han hablado con una sola voz en cada encuentro diplomático desde hace un mes.
El 14 de enero, la ministra de Relaciones Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, estuvo en Washington junto con su homólogo danés, Lars Løkke Rasmussen, para reunirse con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
El día 19 estuvo en Bruselas para una reunión con Rutte, esta vez acompañada por el ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen.
Sin embargo, esta unidad oculta heridas del pasado colonial entre Dinamarca y Groenlandia.
Groenlandia fue colonia danesa desde principios del siglo XVIII. En 1953 pasó a ser un departamento de Dinamarca dentro de la "Comunidad del Reino". A esto le siguió un periodo marcado por una política de asimilación agresiva, hasta que en 1979 la isla obtuvo el estatus de territorio autónomo.
"Es una historia larga, con muchas etapas. Toda relación colonial implica dominación y se cometieron injusticias", recuerda Astrid Andersen, especialista en las relaciones entre Dinamarca y Groenlandia en el DIIS.
- Esterilizaciones forzadas -
El pasado entre Groenlandia y Dinamarca es complejo. Uno de los primeros episodios fue un experimento para formar una élite que hablara danés.
En 1951, 22 niños inuit (pertenecientes a los pueblos indígenas que viven en las regiones árticas de Groenlandia) fueron separados de sus familias y llevados a Dinamarca. Se les prohibió hablar groenlandés.
En 2021, los seis que aún vivían recibieron cada uno 250.000 coronas (unos 40.000 dólares) como compensación.
A partir de los años 1960 y durante más de treinta años, Dinamarca llevó a cabo una campaña para reducir la natalidad en toda la isla.
A miles de mujeres y adolescentes - al menos 4.000 - se les colocó un DIU sin su consentimiento. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió disculpas a estas mujeres, casi la mitad de las cuales no pudo tener hijos.
Asimismo, Dinamarca recurrió a pruebas psicológicas muy criticadas para evaluar a las madres groenlandesas.
Un estudio de 2022 mostró que los hijos de padres groenlandeses tenían entre cinco y siete veces más riesgo de ser separados de su familia que los hijos de padres daneses.
Según la investigadora Andersen, las conversaciones sobre estos problemas "han quedado en pausa".
"Este año, la presión de Trump ha aumentado mucho (...) Ahora Trump es el adversario común y, de algún modo, tienen que afrontar esta situación juntos", afirma.
O.Gutierrez--AT