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¿Cómo se convirtió el este de Alemania en el bastión de la extrema derecha?
Los votantes del estado alemán oriental de Alta Sajonia podrían dar la victoria este domingo a un partido de extrema derecha. Una realidad que, según la encargada del gobierno federal para Alemania del Este, Elisabeth Kaiser, se explica por las persistentes divisiones con el Oeste casi 40 años después de la reunificación.
Si la Alternativa para Alemania (AfD) obtiene la mayoría absoluta de los escaños, hará historia al convertirse en la primera formación de derecha radical en gobernar una región desde 1945.
La diputada Elisabeth Kaiser señala que la identidad política de las antiguas regiones comunistas del Este, cuando Alemania se dividió en dos tras la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo un factor distintivo.
- Disparidades económicas -
Desde la reunificación, los esfuerzos realizados para reactivar la economía devastada del Este han dado frutos: las inversiones van en aumento y el desempleo es notablemente inferior a su nivel máximo de la década de 1990.
Kaiser, originaria de Turingia, destaca que los estados federados del este del país registran proporcionalmente más patentes que los del oeste. Su región, dice, alberga numerosas "industrias del futuro".
Sin embargo, los sucesivos gobiernos "no han logrado superar las grandes disparidades de riqueza, que se deben en particular a cuestiones de herencia", reconoce la comisionada.
Además, una parte de la población, traumatizada por el estancamiento económico y las privatizaciones forzadas posteriores a la reunificación, asocia "el cambio con experiencias negativas".
A esto se suma el éxodo masivo que vivió el Este en las décadas de 1990 y 2000, lo que alimentó el sentimiento entre quienes se quedaron de ser "desfavorecidos e invisibles", dice Kaiser.
La AfD, en ese contexto, promueve un discurso revanchista.
- Migración -
El cierre de las fronteras es uno de sus mensajes clave que encuentra eco favorable en el Este. Si bien la proporción de residentes de origen inmigrante es mucho menor allí que en el Oeste, la cultura de contacto con los extranjeros es aún menos común.
Mientras que los "trabajadores invitados" impulsaron el "milagro económico" de la posguerra en la capitalista Alemania Federal (RFA), es decir la del Oeste, los trabajadores que llegaron desde otros países socialistas a la Alemania Democrática (RDA) en el Este "eran mantenidos, en gran medida, físicamente separados de los alemanes orientales", cuenta Kaiser.
La Alemania del Este "no fue una sociedad de inmigración" y en ella prevalecía un "fuerte racismo", a pesar del discurso oficial de amistad entre los pueblos, explica.
Aún hoy, la inmigración se percibe con desconfianza, a pesar de que desempeña un papel esencial en la economía y en los servicios a la población: "Uno de cada cinco médicos en Alta Sajonia es inmigrante o de origen inmigrante", precisa la también diputada.
- "Ostalgie" -
Al igual que otros políticos han hecho recientemente, Kaiser advierte contra cualquier idealización del pasado comunista.
"En tiempos de crisis, la gente recuerda los aspectos positivos de su pasado", dice, un sentimiento que muchos en Alemania llaman "Ostalgie" o "nostalgia del Este".
Uno de esos símbolos de la ex-RDA es la motocicleta de la marca Simson, que Ulrich Siegmund, líder de la lista de la AfD en Sajonia-Anhalt, suele conducir durante su campaña.
"Esa motocicleta representaba la libertad porque permitía desplazarse", recuerda Kaiser, al señalar también su atractivo para los jóvenes en remotas zonas rurales.
Los votantes de mayor edad, por su parte, asocian el régimen comunista con la seguridad, otro tema clave de la AfD, olvidando con frecuencia que "eso se debía a que todo estaba controlado y vigilado", insiste la funcionaria.
En el plano geopolítico, la AfD aboga por un acercamiento a Rusia, a pesar de su invasión de Ucrania y de los ataques en territorio alemán atribuidos a Moscú. Un mensaje que se aprecia en el Este.
Kaiser explica que la sociedad alemana oriental se caracteriza además por un "antiamericanismo pronunciado".
- "Sismógrafo" -
Sin embargo, estas divergencias entre Este y Oeste no deben conducir a una ruptura. Kaiser considera "desastrosa" la idea de dejar de "subsidiar" al Este, que está ganando terreno en las zonas más ricas del Oeste.
El partido conservador del canciller Friedrich Merz pide regularmente la eliminación del "Soli", un recargo creado en 1991 para nivelar las disparidades entre ambas regiones.
Según ella, recortar los recursos "daría crédito a la postura de víctima que a la AfD le gusta adoptar".
El auge de esta formación debería servir como "sismógrafo" para el resto del país, añade, ya que, si bien la AfD está lejos de gobernar un estado federado en el Oeste, sus avances electorales allí son considerables.
O.Brown--AT