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Las alertas previas a la entrada en Ceuta centran las críticas a la respuesta del Gobierno
Una columna de Juan Rodríguez Garat cuestiona la afirmación de Félix Bolaños de que el Ejecutivo carecía de información previa y precisa sobre la magnitud de la entrada.
Las versiones del Gobierno sobre la información disponible antes de la entrada de unas 80.000 personas en Ceuta continúan generando críticas. En una columna publicada por 20minutos, Juan Rodríguez Garat cuestiona la explicación ofrecida el jueves en el Congreso por el ministro Félix Bolaños, quien afirmó que el Ejecutivo no tenía información previa ni precisa sobre la magnitud del episodio.
El autor sostiene que sí existieron alertas antes del 30 de julio y centra su argumento en la presencia del Centro Nacional de Inteligencia en la ciudad autónoma. Según la reconstrucción planteada en el artículo, el CNI conocía las convocatorias difundidas por redes sociales y trasladó información al Ministerio del Interior y a la Delegación del Gobierno en Ceuta.
La columna distingue entre identificar un riesgo y anticipar con exactitud sus dimensiones. Rodríguez Garat señala que un servicio de inteligencia puede advertir de una concentración o de una convocatoria sin conocer de antemano que el número final alcanzará las 80.000 personas. Considera, por ello, que la falta de una cifra exacta no invalida la existencia de información previa.
El texto también atribuye una parte esencial de la incertidumbre a la actuación de Marruecos y plantea que las autoridades españolas pudieron confiar en que Rabat impediría la llegada a la frontera. Esa posibilidad se presenta expresamente como una hipótesis del autor, no como un hecho acreditado.
Rodríguez Garat reclama responsabilidades políticas por la falta de prevención y por la gestión posterior. Menciona al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; a la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien pidió disculpas; y al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. La columna considera que la protección de las fronteras corresponde al Gobierno y rechaza que la responsabilidad pública quede sustituida por referencias a migrantes o redes de tráfico.
La controversia se produce mientras el Ejecutivo intenta mantener su defensa de la cooperación con Marruecos. La columna sostiene que la ausencia de intervención marroquí en la frontera durante el momento crítico es un elemento verificable, aunque reconoce que las intenciones de Rabat y las decisiones adoptadas en los despachos españoles no están demostradas en el artículo.
D.Lopez--AT