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"Elefante blanco" al Congreso: El influencer anticorrupción convertido en senador de Colombia
En medio de trajes de gala, en el salón de ceremonias del Congreso de Colombia, resalta un hombre con un traje afelpado de elefante blanco, con grandes orejas y una larga trompa. Con esa curiosa presentación, Luis Carlos Rúa se posesionó el lunes como senador.
De 34 años, Rúa tiene una particular trayectoria: estudió ingeniería eléctrica, trabajó con políticos hasta convertirse en informante y terminó como un activista anticorrupción que usa las redes sociales para denunciar irregularidades con dineros públicos.
Hasta hace poco, el "Elefante Blanco" era una forma de mantener el anonimato en un país donde el activismo es "una actividad de alto riesgo", dice a la AFP.
En Latinoamérica, elefante blanco es un término coloquial para denominar costosas infraestructuras sin terminar, por lo general construidas con fondos del Estado.
Anunció su candidatura al Senado a través de sus redes sociales, donde acumula medio millón de seguidores. Tres días antes de las elecciones legislativas de marzo, el influencer se quitó la máscara por primera vez.
"Sentía que era posible, pero no lo tenía totalmente claro", dice.
Fue elegido por más de 120.000 votos con una campaña política en internet, sin mítines ni afiches.
Tras sus estudios de ingeniería, a temprana edad trabajó con el entonces alcalde de su natal Pereira (noroeste) como su encargado de comunicaciones.
En 2019 denunció públicamente a la administración local, en la que él trabajaba, por movilizar votos a favor de un candidato a las elecciones municipales.
Como evidencia sobre presiones a los trabajadores públicos, grabó y filtró a medios el audio de una llamada telefónica.
Esta decisión le costó el rechazo de sus compañeros. "Me decían Judas. Me decían traidor", dice.
En medio de señalamientos, tuvo que dejar la ciudad y poco después inició su proyecto.
En redes adoptó la identidad de "un elefantito que bailaba en obras inconclusas".
Recorrió el país en auto para denunciar infraestructuras inservibles y contratos irregulares.
"Me sentí como con una responsabilidad", dice Rúa, que terminó convirtiendo su "hobby en un proyecto de vida" sostenido por recaudaciones de fondos entre sus seguidores.
Pero con el tiempo, los costos seguían aumentando y los ingresos no eran suficientes.
Lanzarse al Senado, una idea sugerida por sus seguidores, le permitiría continuar sus denuncias y obtener protección estatal.
"Me puse a hacer videos, a contar los logros. Era una campaña distinta", relata. Y fue suficiente para ganar una curul como senador independiente, respaldado por un pequeño partido.
Ch.P.Lewis--AT