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Árabes israelíes que salieron de Gaza relatan un viaje "aterrador"
Fátima, una árabe israelí casada con un palestino de la Franja de Gaza, huyó de los bombardeos israelíes al cabo de un peligroso recorrido por calles desiertas y devastadas que nunca olvidará.
"Temíamos que el combustible del vehículo no alcanzara. Las calles estaban desiertas. A lo largo de todo el camino vimos casas devastadas", contó la mujer de 30 años, que habló a la AFP utilizando un seudónimo.
Fátima partió el 14 de noviembre en un viaje "muy peligroso" de Al Qarara, en el sur de Gaza, al cruce fronterizo de Rafah a Egipto junto a sus hijos de cuatro años y 18 meses.
En Rafah, tras horas de espera, se subieron a un autobús que los llevó por el desierto de Sinaí al poblado egipcio de Taba antes de llegar a Eilat, en la costa israelí del mar Rojo.
El viaje de 48 horas fue organizado por los grupos israelíes de derechos humanos Gisha y HaMoked, que han evacuado a 71 árabes israelíes.
Los árabes israelíes son los palestinos y sus descendientes que permanecieron en Israel tras la primera guerra árabe-israelí y la creación del Estado de Israel en 1948.
La mayoría de la población palestina, unas 760.000 personas, huyó o debió abandonar sus casas durante ese conflicto, que denominan la Nakba, o catástrofe.
Según la Oficina Central de Estadísticas de Israel, hay más de dos millones de árabes israelíes que representan 21% de la población.
Esa cifra incluye a la población de Jerusalén Este, cuya anexión por Israel no ha sido reconocida por la ONU.
Fátima inicialmente dudó dejar a su esposo en Gaza, pero él la incentivó a partir para proteger a sus hijos.
Ella relató un viaje lleno de ansiedad y bajo bombardeos. Una vez en Eilat, ella y los restantes viajeros de más de 16 años pasaron horas siendo interrogados y registrados, contó Fatima.
- "Viaje aterrador" -
Fatima dice que fue interrogada sobre sus familiares, la situación en la Franja de Gaza y si sabía algo de los túneles y cuarteles de Hamás en el territorio.
"Me preguntaron mi opinión sobre el 7 de octubre, sobre mi esposo y su trabajo. Me ordenaron abrir mi teléfono y examinaron mis fotos, llamadas y mensajes", indicó.
La guerra en Gaza fue provocada por los ataques del 7 de octubre de Hamás contra Israel, que causó la muerte de 1.160 personas, en su mayoría civiles, según un balance de AFP pasado en cifras oficiales.
Los combatientes también tomaron unos 250 rehenes e Israel dice que 132 permanecen en Gaza, incluidos al menos 27 que habrían muerto.
En respuesta, Israel lanzó una fulminante ofensiva que ha dejado unos 27.200 muertos en Gaza, en su mayoría mujeres y niños, según el ministerio de Salud del territorio gobernado por Hamás.
Hanan, de 37 años, hizo el mismo viaje que Fátima, junto a su madre.
Ambas tienen pasaporte israelí y viajaron al cruce de Rafah desde Nuseirat, en el centro de Gaza.
Dijo que el viaje, salpicado de bombardeos, "fue aterrador".
"En Eilat, los jóvenes fueron registrados tres veces (...) luego comenzaron a interrogarnos uno a uno. Hubo presión psicológica pero yo estaba tranquila porque no tenía nada que ver con lo sucedido" el 7 de octubre, afirmó.
En Gaza, Fátima contó que enfrentó "cortes de electricidad y de agua y comercios abandonados".
Sobrevivió "36 días con comida enlatada y bebiendo agua salada. Los paneles solares apenas servían para cargar los teléfonos".
Fátima vive ahora en un poblado árabe en Israel pero dice que es difícil iniciar su nueva vida con sus hijos, "asustados por el sonido de cada avión o trueno".
- Dificultades legales -
Según la oenegé Gisha, 15% de los gazatíes tienen lazos familiares con ciudadanos israelíes o palestinos en Jerusalén Este.
Sin embargo, "cientos de personas con estatus legal en Israel no pueden salir (de Gaza) por temor de viajar o por no dejar atrás a parejas o hijos no israelíes", indicó Shai Grunberg, portavoz de Gisha.
Gisha y HaMoked participan juntos en el complejo proceso de coordinación con las personas elegibles para ir a Israel.
Grunberg puso como ejemplo el caso de una mujer con nacionalidad israelí que no podía viajar con sus tres hijos.
El problema, dijo, es que los niños no están en el registro israelí de población. Las autoridades "solicitaron una prueba genética para probar su relación", indicó, pero eso es imposible con la guerra en Gaza.
La familia de Hanan, en tanto, partió a otro país árabe. "Todos los días me duermo en lágrimas. Sobrevivimos a la guerra, pero estamos destrozados psicológicamente", manifestó.
A.O.Scott--AT