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Casas con cúpulas tradicionales desaparecen poco a poco en el norte de Siria
Las casas de tierra tradicionales y sus típicas cúpulas redondeadas están desapareciendo en el norte de Siria, víctimas de una guerra que empuja a sus habitantes al éxodo.
"Nuestro pueblo tenía entre 3.000 y 3.500 habitantes y contaba con unas 200 casas de barro. Pero, debido a la guerra y el terrorismo, los habitantes se fueron", explica Mahmud Al Mheilej frente a las casas ocres abandonadas.
Oum Amouda Kabira es uno de los pocos pueblos de la provincia de Alepo que alberga este hábitat tradicional milenario. La región se vio afectada por numerosos combates desde que comenzó la guerra en 2012. Controlada por los yihadistas al comienzo de los enfrentamientos, el ejército regular la recuperó.
La guerra se saldó con medio millón de muertos y millones de sirios se desplazaron dentro del territorio o se refugiaron en países vecinos.
"Solo regresamos unos 200", añade este hombre de unos 50 años con el rostro quemado por el sol, mientras camina entre las casas desiertas señalando los muros que se agrietan y los techos a punto de derrumbarse.
Este maestro vive ahora en una casa de hormigón muy próxima a las viviendas tradicionales, construidas en tierra mezclada con paja. Este material friable debe ser mantenido regularmente, "al menos cada dos años debido al viento y la lluvia", para que dure, detalla.
"Las casas están desapareciendo. Miren en qué mal estado están", lamenta este padre de nueve niños.
En la aldea vecina de Haqla, Jamal Al Ali, sentado en una estera, desayuna con su numerosa familia frente a una casa de hormigón. Él también abandonó, a regañadientes, su casa con cúpula.
"Nacimos aquí y siempre hemos vivido aquí. Estas casas de tierra son mil veces mejores" que las otras, explica. "Se está bien dentro tanto en invierno como en verano. Pero no hay agua corriente ni electricidad. Las casas de barro se desmoronan, y no hay nadie para repararlas", relata.
- Oficio ancestral -
Debido al éxodo provocado por la guerra, la región perdió a sus albañiles tradicionales y sus conocimientos transmitidos durante generaciones.
Isa Khodr, un funcionario de 58 años -que huyó de la guerra para refugiarse en Líbano-, es una de las pocas personas que todavía sabe cómo construirlas.
"Aprendí este oficio a los 14 años, porque en nuestros pueblos cada vez que alguien quería construir una casa de tierra todos los demás habitantes le ayudaban", afirma a la AFP desde la llanura de Bekaa, fronteriza con Siria.
"Hoy, debido a la guerra, las casas están desapareciendo y también nuestro oficio", subraya.
Arcenciel, una organización no gubernamental libanesa, utilizó sus servicios en Bekaa, donde se concentra gran parte de los refugiados sirios, para recrear esas casas tradicionales.
"Es una arquitectura vernácula ecológica, construida con un solo material, el ladrillo de tierra cruda, reciclable a voluntad, aislante y que filtra los olores", explica el arquitecto libanés Fadlalá Dagher, que colaboró en el proyecto.
"Se supone que esta técnica nació en el neolítico, hace unos 8.000 años, y se extendió por el noreste sirio y Anatolia", añade.
"Estas casas se construyen sin ningún andamio, porque en el norte de Siria no hay muchos árboles y por lo tanto poca madera de construcción", indica.
El arquitecto detalla que el objetivo del taller es enseñar a los refugiados sirios esta técnica, "para que, cuando regresen a su país devastado, sin recursos, puedan construir ellos mismos sus casas".
M.King--AT