-
La FIFA intenta superar su crisis con disculpas y "pleno apoyo" a Infantino
-
Debilitado, Infantino organiza reunión de crisis en Marruecos
-
Debilitado, Infantino organizó reunión de crisis en Marruecos
-
Noosha Aubel: Czy poradzi sobie z problemami Poczdamu?
-
Noosha Aubel: Είναι σε θέση να αντιμετωπίσει τα προβλήματα του Πότσδαμ;
-
Noosha Aubel: Klarar hon av Potsdams problem?
-
Noosha Aubel: Zvládne problémy Postupimi?
-
نوشا أوبيل: هل هي على مستوى التحديات التي تواجهها بوتسدام؟
-
El candidato progresista Abdul El-Sayed gana las primarias demócratas en Míchigan, estado clave
-
Austria bate su récord de calor por segundo día consecutivo
-
Un fabricante de drones ruso, herido por la explosión de un coche
-
Cuatro heridos en el centro de Londres tras el ataque de una mujer con un objeto punzante
-
Alcaraz debe armarse de paciencia para curar su muñeca (cirujano a la AFP)
-
SpaceX se desploma en Wall Street tras la publicación de sus resultados
-
Mythos 5, la IA de Anthropic, crea identidades falsas durante una prueba en Reino Unido
-
Las relaciones con Argentina seguirán "rebajadas" mientras persistan los ataques de Milei, dice Brasil
-
Los incendios próximos a Atenas causaron un "grave daño ambiental", dice el primer ministro griego
-
Los creadores del videojuego "Untitled Goose Game" buscan repetir su éxito con "Big Walk"
-
Las contrataciones en el sector privado de EEUU, por debajo de las expectativas en julio (informe)
-
Disney anuncia una alianza con TikTok que autoriza el uso de fragmentos de sus producciones
-
Islandia ordena la expulsión de 21 activistas contra la caza de ballenas
-
China anuncia represalias tras las sanciones comerciales de EEUU
-
Heineken suprime 3.000 empleos y aumenta su beneficio en el primer semestre
-
Ceuta alerta que la situación de los menores migrantes es "insostenible"
-
El presidente del Rayo Vallecano confía en empezar LaLiga en su estadio
-
El clima redefine los territorios de las mariposas, advierte estudio
-
Un dron con un explosivo perturba un aeropuerto en Alemania clave para envíos a Ucrania
-
Siemens Energy logra resultados récord por la demanda de electricidad usada para la IA
-
Fragilizado, Infantino mantiene una reunión de crisis en Marruecos
-
El volcán en Guatemala reduce su actividad eruptiva, pero el riesgo continúa
-
Más de 800.000 desplazados vuelven a sus regiones en Líbano
-
La elegante mansión londinense donde espías escuchaban a prisioneros nazis
-
Los actos antisemitas aumentaron un 21% en Reino Unido en 2026, según una asociación judía
-
Taiwán investiga a 17 empresas financiadas por China por captación ilegal de talento tecnológico
-
La policía surcoreana allana oficinas de Starbucks por el fiasco de un anuncio que evocó una masacre
-
Paulino avanza en los 400m en otra jornada de récords de atletismo en los Centrocaribes
-
El gobierno de EEUU revisará los modelos de IA "cerrados" antes de su lanzamiento, según medios
-
En un pico de tensión bilateral, Brasil pide que Argentina retire a su embajador
-
EEUU dice que la intervención del yen busca prevenir la inestabilidad en Asia
-
El presidente de Guatemala suspende su actividad pública por una infección intestinal
-
La mayor universidad de México define fechas del nuevo examen tras el escándalo
-
Detienen a un hombre armado en un campo de golf de Trump en EEUU
-
La justicia de Brasil autoriza una nueva investigación a un hijo de Lula
-
Posponen la apertura del primer casino en Emiratos Árabes Unidos, donde el juego está prohibido
-
En Cuba, "resolver" la crisis día tras día pasa factura
-
Miles de personas dan el último adiós al legendario excentral Franco Baresi
-
Procesan a un futbolista del Sao Paulo por atropellar mortalmente a un anciano
-
Llegan al campamento base los cuerpos de los montañistas muertos en una avalancha en Pakistán
-
Terminan las protestas que dejaron varados más de 150 buques en puertos argetinos
-
Vecinos del volcán de Fuego de Guatemala, entre el temor a morir y a los ladrones
Barro, dolor y destrucción en Paiporta, la ciudad española arrasada por el desastre
El martes había sido un día desapacible en Paiporta, pero sin lluvia. Nadie aquí imaginaba que hacia ellos se dirigía una mortífera marea de agua marrón que dejó decenas de fallecidos en esta ciudad española cercana a Valencia, arrasada ahora por el barro.
"Estamos destrozados", explica con la voz rota Pepi Guerrero, una vecina de Paiporta que hace fila para recibir algo de agua.
En una calle donde los vehículos siguen apilados como los dejó la corriente y en la que el barro sumerge los zapatos, esta empleada de limpieza de 53 años recuerda cómo se salvó por poco de la riada que ahogó a decenas de vecinos de esta ciudad de unos 25.000 habitantes al sur de Valencia.
"Acababa de salir de trabajar y cuando llegamos aquí el agua ya iba por mitad de la calle. Nos dio tiempo a subir a la casa", recuerda entre lágrimas. "Vine en el metro, pero el metro ya no existe".
Las vías férreas, que cuelgan ahora de uno de los puentes que atraviesan Paiporta, son una de las numerosas estructuras que arrasó el furioso caudal de agua marrón que bajaba por el barranco que atraviesa esta localidad de la huerta mediterránea, convertida en las últimas décadas en una ciudad dormitorio de la próspera Valencia.
A ambos lados del barranco el barro arrasa las calles dibujando la ruta de destrucción que siguió el caudal.
"En media hora pasó todo", recuerda con la voz temblorosa Julián Loras, un jubilado de 60 años. A él el desastre casi le agarra mientras paseaba al perro.
"Si no me llama mi hijo, a mí me pilla", explica lamentando que no se lanzaran más alertas avisando del peligro.
Con una gran escoba en la mano, Julián trata de apartar el barro que ha destrozado vehículos y comercios de esta calle por donde horas antes había visto pasar los coches "volando" sobre el agua.
"Ha muerto muchísima gente", afirma bajando la mirada. "Los sótanos se han llenado todos de agua. Mucha gente se puso nerviosa, fueron a sacar el coche y los pilló allí", explica temiendo que aparezcan nuevas víctimas.
- En un segundo -
Paiporta es uno de los epicentros de esta tragedia que ha atravesado a la provincia de Valencia, donde ya hay casi un centenar de fallecidos. Sin rastro de aquel temporal que les ha traído el desastre, el sol brilla con fuerza este jueves haciendo más intenso el marrón del barro.
Frente al barranco, a pocos metros de la calle comercial que lleva al corazón tradicional del pueblo, Manuel Císcar y su hija tratan de abrir una vía hacia su casa. Dentro, en el garaje, están los tres coches de la familia convertidos en una pirámide de destrozos.
Las marcas marrones del agua, a casi dos metros, sobresalen en la pared blanca recordando el desastre que casi se los lleva.
"Estábamos aquí abajo para poner unas trampillas, pero en un momento el agua reventó la puerta y en un segundo teníamos el agua por la cintura", afirma este jubilado de 76 años con sus ojos claros empañados.
Tras toda una vida viviendo y trabajando en Paiporta, desde el martes no deja de perder conocidos, como la pareja de ancianos que murió atrapada en una de las casas bajas que queda al inicio de la calle.
"Hoy me he enterado de dos fallecidos más", cuenta emocionado sobre esta tragedia.
- "Nadie avisó" -
En la calle peatonal, no queda ningún comercio indemne. Persianas abolladas, los sillones de una clínica dental volcados hacia la calle, todos los bajos están destruidos por la tromba viscosa. Con palos, escobas y cubos, los vecinos buscan abrirse camino entre el fango cuando otro fuerte pitido impacta en todos los celulares.
Es un aviso de protección civil, como el que denuncian que sonó tarde el martes, para recordarle a la población que no debe trasladarse por carretera para dar prioridad a los equipos de emergencia.
Pero muchos en Paiporta sienten que el día en el que aún podían hacer algo aquella alarma sonó demasiado tarde.
"Nadie avisó de nada", lamenta Joaquín Rigón, antes de emprender camino a la casa de unos conocidos de los que no tiene noticias. "Cuando empezamos a recibir notificaciones el agua nos llegaba aquí", lamenta señalándose la cintura.
A la entrada del pueblo, empujando con su madre un carro lleno de comida que acaba de comprar en uno de los únicos comercios abiertos, situado en un alejado polígono industrial, Xisco Martínez todavía no se lo explica. "Aquí no caía agua, estábamos con la guardia baja", lamenta.
Y.Baker--AT