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Lula veta parcialmente la ley sobre licencias rechazada por ambientalistas en Brasil
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, vetó este viernes algunas disposiciones de una ley que flexibiliza el trámite de licencias ambientales, tras el fuerte rechazo que generaron en sectores ecologistas.
Bautizado por sus detractores como ley "de la devastación", el texto indignó a ambientalistas e indígenas mientras el país se prepara para recibir en noviembre la COP30, la mayor conferencia de Naciones Unidas sobre el calentamiento global, en la ciudad amazónica de Belém.
La versión aprobada por el parlamento en julio contemplaba excepciones en licencias para obras consideradas "estratégicas" y facilitaba ciertos permisos bajo mera declaración de compromiso, entre otras medidas.
Lula afirmó que sancionó la ley "con vetos estratégicos para proteger el medio ambiente, garantizar los derechos de los pueblos indígenas (...) y ofrecer seguridad jurídica a quienes desean invertir", en un mensaje en X.
El veto parcial revive varias exigencias ambientales derogadas inicialmente por el Congreso, como la protección especial a algunos territorios indígenas y a un ecosistema amenazado conocido como Mata Atlántica, un bioma de bosques tropicales y subtropicales que se extiende por más de 100.000 km2 a lo largo de la costa oceánica.
El Ejecutivo busca "que Brasil pueda inaugurar un nuevo ciclo de prosperidad, donde la economía no compita con la ecología, sino que formen parte de la misma ecuación", dijo la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, en una conferencia de prensa.
La organización SOS Mata Atlántica, que había entregado al presidente un documento con más de un millón de firmas pidiendo el veto a la ley, respaldó la decisión del mandatario. Es "una victoria en la preservación de la legislación ambiental vigente", expresó la ONG en un comunicado.
De su lado, la ONG Greenpeace celebró una "medida esencial para corregir distorsiones graves en el texto aprobado por el Congreso".
Por el contrario, la mayor organización indígena de Brasil, APIB, se mostró inconforme.
"El presidente Lula asumió un compromiso público con los pueblos indígenas y con la preservación del medio ambiente(...) era fundamental que vetara íntegramente", reclamó Dinamam Tuxá, coordinador ejecutivo de APIB, en una nota enviada a la AFP.
- "Lagunas regulatorias" -
Lula busca reconciliar los intereses del sector agropecuario, motor económico del país con amplia representación en el parlamento y cercano al ministro de Agricultura, con los de las organizaciones ambientalistas e indígenas que lo apoyaron en las elecciones.
El veto presidencial ahora deberá ser aprobado por el Congreso, de mayoría conservadora.
El Ejecutivo anunció que envió al Legislativo un nuevo proyecto que busca "realizar los ajustes necesarios para evitar lagunas regulatorias", informó la Presidencia en comunicado.
Lula busca liderar la discusión ambiental en escenarios internacionales, pero enfrenta críticas en su país por apoyar la explotación petrolera de la estatal Petrobras en el Margen Ecuatorial, una zona marina a unos 500 kilómetros de la desembocadura del río Amazonas, en el norte de Brasil.
En el caso de los proyectos "estratégicos" el presidente restableció varias exigencias para concederles licencias ambientales, pero fijó un plazo límite de un año para que sean otorgadas o rechazadas.
Esta disposición podría agilizar los permisos en el Margen Ecuatorial, si el proyecto llega ser considerado "estratégico" por el gobierno.
El mandatario también mantuvo los permisos bajo declaración de compromiso, pero solo para iniciativas consideradas de bajo impacto ambiental.
El veto presidencial es una "medida esencial para corregir distorsiones graves en el texto aprobado por el Congreso", afirmó la ONG Greenpeace, en un comunicado.
H.Gonzales--AT