-
Argentino Tirante se adentra en cuartos de Cincinnati y Zverev y Jódar se desploman
-
Diez muertos en bombardeos israelíes en Gaza, según fuentes palestinas
-
Fracasa una misión de la NASA para rescatar un telescopio espacial
-
Ocho muertos en ataques en Ucrania y Rusia
-
Accidente de helicóptero en Kenia deja siete muertos incluido el jefe de inteligencia de Ecuador
-
El primer ministro británico donará parte de su sueldo para las personas sin hogar
-
Cancilleres de la OEA discutirán medidas contra Nicaragua ante eliminación de elecciones
-
Un bombardeo israelí contra una comisaría en Gaza dejó nueve muertos, según fuentes palestinas
-
Izquierdistas logran sorpresiva victoria en Florida mientras algunos candidatos de Trump tropiezan
-
Un vicepresidente del Consejo de la FIFA retira su apoyo a Infantino
-
Iberia prorroga la suspensión de sus vuelos a Cuba hasta junio de 2027
-
Carlos Sainz renueva con la escudería Williams de Fórmula 1
-
OpenAI desacelera el desarrollo de su nueva IA para prevenir futuros hackeos
-
Muere con 86 años el director de cine británico John Irvin
-
La ONU denuncia que 350 trabajadores humanitarios fueron asesinados en 2025
-
Al menos 23 muertos en el accidente entre un autobús y un camión en el sur de Brasil
-
Después de los goles, ¿la hora de los títulos para Mbappé en el Real Madrid?
-
La CPI tacha de "ataque flagrante" las sanciones de EEUU a su presidenta
-
Moderna y Merck anuncian resultados positivos de una vacuna contra el cáncer de piel
-
La prensa británica, señalada con el dedo tras la muerte del profesor negro de Cambridge
-
Esperanzas demócratas para elecciones de medio mandato a prueba en Florida, bastión de Trump
-
Irán amenaza a los países del Golfo que ayuden al ejército estadounidense
-
Francia registra más de 50 días de ola de calor desde mediados de junio, un récord, según un análisis de la AFP
-
Detienen a un asesor del presidente Paz tras un ataque armado contra su expareja en Bolivia
-
La publicidad llega a ChatGPT a partir del 24 de agosto en 30 países europeos
-
Al menos nueve muertos en un incendio en un hotel en India
-
China acelera su industria de robots humanoides: Unitree se dispara 600% en su debut bursátil
-
La reina Camila admitió que le costó mantener en secreto el cáncer de Carlos III
-
El primer ministro británico anuncia medidas en favor de las personas sin hogar
-
El tenista australiano Nick Kyrgios es suspendido por consumo de cocaína
-
Madres del sur de África suplican por sus hijos atraídos a la guerra de Rusia
-
El Atlético de Madrid traspasa al italiano Ruggeri al Aston Villa
-
El propietario de una casa asediada por colonos israelíes en Cisjordania pide ayuda a EEUU
-
Un ataque ruso contra un autobús deja cuatro muertos en el sur de Ucrania
-
Abogados de australiana que mató a familiares con hongos recusan al jurado en su apelación
-
China expande al campo sus centros de datos en su afán por impulsar la IA
-
Indonesia apuesta por la siembra de nubes para combatir los incendios
-
Corea del Sur acorta maniobras militares con EEUU tras crítica de Trump
-
Con vistas a un acuerdo, Trump suspende por tres días nuevos aranceles del 50% sobre Canadá
-
Abogados de australiana que mató a familiares con hongos recusa al jurado en su apelación
El amor y el odio al menú de código QR en Rio de Janeiro y más allá
Hojeando el menú forrado en cuero en un restaurante clásico de Rio de Janeiro, el Armazém Sao Thiago, con pisos de azulejos y muebles de madera, Paula Cardoso se atreve a decir algo que es pecado en este local: "Yo prefiero los menús de código QR".
Los códigos QR (Código de Respuesta Rápida, por sus siglas en inglés) se popularizaron durante la pandemia de covid-19 para que los comensales temerosos al contacto pudieran leer el menú en sus celulares.
Pero en Armazém Sao Thiago, fundado en 1919 y controlado por la misma familia hace tres generaciones, estos jeroglíficos modernos no son bien vistos.
El bar y restaurante -popularmente apodado "Bar do Gomes" y ubicado en el pintoresco barrio de colinas de Santa Teresa- se enorgullece de su menú impreso, entregado amablemente a los clientes por meseros de camisa blanca impecablemente planchada.
"Es la presentación de la casa", dice el gerente Carlos Fionda, de 59 años,
"Así empieza la experiencia de los clientes, hablas con ellos, les muestras las mejores opciones del menú... No es algo tan frío", agrega.
Fionda no está solo en la defensa del tradicional menú físico.
El estado de Rio de Janeiro adoptó la semana pasada una ley que obliga a bares y restaurantes a ofrecer menús impresos para clientes que no tienen celulares, no son adeptos a la tecnología o simplemente quieren concentrarse en sus compañeros de mesa -y no en una pantalla- durante la comida.
Otros estados están evaluando medidas similares.
Pero la disputa por el código QR va más allá de Brasil.
Colombia adoptó una medida similar el año pasado, y Miami, EEUU, trabaja en una ley al respecto. Legisladores de la provincia de Mendoza, la tierra del vino en Argentina, van en la otra dirección, impulsando un proyecto de ley que obligaría a ofrecer un menú digital.
La predominancia de los dispositivos digitales, incluso a la hora de salir a comer, se ha vuelto un tema sensible.
Tras dejar atrás el temor al contagio por superficies adquirido durante la pandemia, a muchos comensales les frustra que los menús digitales continúen omnipresentes, con todos sus inconvenientes: dificultad de navegar en una pantalla pequeña, problemas de conexión o de batería, y la falta de contacto humano.
"Los menús de código QR son la muerte de la civilización", declaró un columnista del Washington Post el año pasado.
En mayo, el influenciador brasileño Felipe Neto se volvió viral con una pregunta en Twitter: "¿Será que ya podemos decir que el menú digital es una gigantesca mierda?".
- Llegaron "para quedarse" -
Paren la hostilidad, piden los defensores del menú digital.
"Es mucho más práctico", dice Cardoso, la joven gerente de marketing mientras disfrutaba de una tarde "vintage" en Armazém Sao Thiago.
"Puedes acceder desde tu celular, tiene más fotos de la comida. Puedes explorar mejor la carta. El menú tradicional queda desactualizado", dice a la AFP.
Muchos dueños de restaurantes aman la tecnología y tímidamente esperan que los clientes aprendan a quererla también. Facilita la innovación y la adaptación a las temporadas, dicen.
"Ahora agregué al menú comida japonesa. Si tuviera 50 menús físicos, tendría que adaptar 50 copias. Con el digital, en minutos haces los cambios, sin ningún impacto medioambiental", dice André Delfino, de 50 años, gerente del elegante restaurante Casa Nossa.
La tecnología "está aquí para quedarse", predice.
Francisco Dantas, copropietario del Café do Alto, ubicado en un edificio histórico cerca de la línea del tranvía de Santa Teresa, se considera un tradicionalista que prefiere salir a comer sin tecnología.
Pero adora el menú digital cuando se trata de su siempre cambiante selección de cervezas artesanales.
"Es superfluido. Lo puedo cambiar en mi celular en cualquier segundo. Control C, control V, y pones la nueva", dice Dantas, de 43 años.
La asociación brasileña de bares y restaurantes quiere que el gobierno deje la decisión a los dueños.
"Es un asunto del mercado", dice su portavoz, José Eduardo Camargo.
"Las dos formas tienen ventajas y sus públicos", añade.
Esa presencia cada vez más generalizada preocupa al diputado estatal Rodrigo Amorim, quien presentó la ley.
"Probablemente un día ya no habrá menús impresos. Pero el cambio debe ser respetuoso e inclusivo", dice.
Mientras tanto, "no hay nada más romántico que llegar a un restaurante, agarrar un menú en tus manos y decidir qué comer", dijo a la AFP.
M.White--AT