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El conducto entre Barcelona y Marsella, un proyecto ambicioso pero arriesgado
El proyecto para construir un conducto submarino para hidrógeno entre Barcelona y Marsella, que será debatido el viernes al margen de una cumbre de países sureuropeos en España, es esencial para la soberanía energética de la Unión Europea, pero constituye una apuesta arriesgada.
Esto es lo que se sabe hasta el momento de esta iniciativa lanzada por Madrid, Lisboa y París.
- ¿En qué consiste? -
Bautizado como "H2Med" o "BarMar" (contracción de Barcelona y Marsella), el conducto submarino permitirá transportar gas y, posteriormente, hidrógeno verde -obtenido a partir de electricidad renovable- desde España hasta Francia y el norte de la Unión Europea.
Anunciado el 20 de octubre durante una cumbre europea, sustituirá al MidCat, un proyecto lanzado en 2003 para conectar las redes gasíferas de Francia y España a través de los Pirineos, pero finalmente abandonado por su falta de atractivo económico y la resistencia de ecologistas y de París.
- ¿Cuáles son sus objetivos? -
El H2Med busca en primer lugar reducir la dependencia europea del gas ruso, mejorando las interconexiones de gas entre la península ibérica y sus vecinos.
La península posee el 40% de las capacidades de regasificación de la Unión Europea, pero está mal conectada.
En una segunda instancia, el conducto impulsará la descarbonización de la industria europea, dándole acceso a energía limpia que España y Portugal esperan producir a gran escala. Estos países buscan convertirse en referentes mundiales en hidrógeno verde, gracias a sus numerosos parques eólicos y fotovoltaicos.
- ¿Por qué Barcelona y Marsella? -
Según los impulsores del proyecto, es "la opción más directa y eficiente para enlazar la península con Europa Central".
Barcelona "tiene una de las regasificadoras más grandes de Europa" y ocupa "un lugar central en la red de gas española", señala a la AFP José Ignacio Linares, profesor de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.
Por su parte, Marsella es un punto clave en la red francesa. Es una puerta de entrada al valle del Ródano, Alemania e incluso el norte de Italia, regiones industriales que podrían convertirse en grandes consumidoras de hidrógeno verde.
- ¿Cuál será su recorrido? -
El posible trazado del conducto se desconoce. Pero "lo mas lógico" sería que "fuese al lado de la costa" para evitar zonas submarinas muy profundas, asegura Linares.
Si ese fuera el caso, el H2Med recorrería unos 450 kilómetros. La ruta podría variar si los responsables del proyecto buscan "terrenos lo más estables posible", lo que podría alejarlos un poco de la costa, según el experto.
- ¿Cuál será su costo y sus plazos? -
En una entrevista al diario El País, la ministra de Energía de Francia, Agnès Pannier-Runacher, esbozó una puesta en marcha en 2030. Su homóloga española, Teresa Ribera, mencionó un plazo de "cinco, seis o siete años".
El costo del proyecto no ha sido revelado. Pero según la European Hydrogen Backbone (EHB), una red de operadores del sector, un kilómetro de conducto submarino de hidrógeno cuesta entre 3,7 y 4,8 millones de euros (3,9 y 5,05 millones de dólares), lo que elevaría el costo total a unos 2.000 millones de euros (2.100 millones de dólares).
Madrid, París y Lisboa esperan financiar gran parte de este proyecto con fondos europeos.
- ¿Cuáles son sus obstáculos? -
El H2Med enfrenta varias dificultades técnicas, en parte por su carácter novedoso.
"Un hidroducto 'off shore' a esa profundidad, desde esa distancia, no se ha hecho nunca", apunta Gonzalo Escribano, experto del centro de estudios Real Instituto Elcano.
Para Linares, uno de los principales problemas es la naturaleza del hidrógeno, un gas formado por pequeñas moléculas, susceptibles de escaparse por las juntas de la tubería y extremadamente agresivas, por lo tanto capaces de provocar corrosión.
Pero no son problemas "insalvables", subraya el ingeniero de formación. "Lo que se debe hacer es instalar una membrana en el interior, una especie de plástico, para evitar que el hidrógeno se escape o llegue a atacar la tubería", explica.
- ¿Su futuro? -
El riesgo verdadero, a juicio de los expertos, es su viabilidad económica.
"No está claro cuándo vamos a desarrollar ese mercado del hidrógeno y (cuándo) vamos a estar en condiciones de producir lo suficiente en España para exportar por ese tubo y llevarlo hacia Francia, eso es a muy largo plazo", resume Escribano.
Para Linares, hay que empezar ya. "Estas infraestructuras tardan tanto en construirse que no podemos permitirnos esperar. Si no, terminaremos con una producción importante de hidrógeno que no podremos exportar", afirma.
P.Smith--AT