Arizona Tribune - La guerra en Irán deja intacta a la república islámica y a una oposición dividida

La guerra en Irán deja intacta a la república islámica y a una oposición dividida
La guerra en Irán deja intacta a la república islámica y a una oposición dividida / Foto: ATTA KENARE - AFP

La guerra en Irán deja intacta a la república islámica y a una oposición dividida

La guerra contra Irán fue presentada por Estados Unidos como un catalizador para el colapso de la república islámica, pero meses de combates no lograron derrocar al liderazgo clerical y dejaron a sus opositores en la estacada.

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El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó al lanzar la ofensiva que la campaña militar allanaría el camino para que los iraníes se alzaran.

Además, prometió apoyo a las protestas contra el gobierno que alcanzaron su punto álgido en enero y que supusieron el mayor desafío en varios años a las autoridades de la república islámica.

Los movimientos de oposición fuera de Irán, muy fragmentados, se apresuraron a intentar posicionarse como posibles sucesores del sistema gobernante al inicio de la guerra, que comenzó con el asesinato del líder supremo, Alí Jamenei, en ataques de Estados Unidos y de Israel.

Sin embargo, la república islámica salió intacta de la guerra, en tanto que los grupos de oposición del exilio están más divididos que nunca y los disidentes dentro de Irán enfrentan una nueva ola de represión, señalan expertos y grupos de derechos humanos.

El hijo del último sah, Reza Pahlavi, que vive en el exilio, no logró posicionarse como una figura de unidad, mientras que en Irán destacados disidentes, incluida la ganadora del Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, siguen bajo presión de las autoridades.

"Podría haber habido una motivación adicional para que las diversas facciones de la oposición intentaran realmente aprovechar el momento (… )pero simplemente no ha sido así", señaló Thomas Juneau, profesor de la Universidad de Ottawa.

"Las luchas internas entre la oposición en el exilio se intensificaron", destacó, y apuntó además que la oposición interna está "gravemente debilitada" tras décadas de represión.

Algunas personas dentro de Irán expresaron su esperanza en una intervención extranjera tras las protestas a nivel nacional, que fueron motivadas por graves dificultades económicas y terminaron en una represión violenta que, que según grupos de derechos humanos afirman que causó la muerte de miles de personas.

Pero la esperanza se desvaneció cuando la república islámica no solo resistió, sino que impuso nuevas medidas de seguridad y un bloqueo de internet que, junto con la muerte y la destrucción causadas por la guerra, solo agravaron las penurias económicas.

- "Paz con mi verdugo" -

"Esta guerra nunca tuvo nada que ver con los derechos humanos del pueblo iraní", afirmó Mahmood Amiry Moghadam, director de la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, ya que las autoridades, por el contrario, "utilizaron la guerra como pretexto para intensificar la represión interna".

"El cambio democrático debe provenir del pueblo iraní, no de una intervención militar extranjera", argumentó.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, insistió esta semana en que la guerra tenía como objetivo poner fin al programa nuclear de Irán y que la postura de Trump siempre fue que, si el pueblo iraní quiere levantarse, está bien pero es un asunto suyo.

Aun así, los iraníes dentro del país y los líderes de la oposición han expresado una sensación de traición ante el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra.

"Por más que intenten adornar el acuerdo con lindos moños, solo le dará más poder (a la república islámica) para oprimirnos aún más", opina Sima, de 34 años y residente en Teherán, quien no dio su nombre completo por temor a represalias.

"Cualquier forma de paz con la república islámica se sentiría como hacer las paces con mi verdugo". La reacción al acuerdo por parte de figuras prominentes de la oposición fue fría.

El hijo del último sah afirmó esta semana que "intentar negociar con este régimen será un fracaso y todos padeceremos las consecuencias", en una publicación en redes sociales.

Pahlavi recibió gran atención de los medios a raíz de las protestas de enero, después de que los manifestantes gritaran el nombre de la dinastía familiar derrocada.

Sin embargo, no logró ganarse el respaldo de Trump, quien no ha apoyado a ninguna figura de la oposición iraní.

- Presos políticos -

Las protestas y sus repercusiones tampoco impulsaron nuevos esfuerzos para formar una coalición de oposición, señaló Juneau, ya que las diferentes facciones organizaron sus propias manifestaciones de solidaridad en el extranjero.

Maryam Rajavi, líder del grupo opositor Muyahidines del Pueblo de Irán, arremetió tanto contra la república islámica como contra los monárquicos en una reacción al acuerdo entre Estados Unidos e Irán, limitándose a decir que ambos habían "deseado la guerra".

Acogió con satisfacción "cualquier acuerdo destinado a poner fin a la guerra y al sufrimiento del pueblo iraní", y pidió que incluyera el cese de las ejecuciones de presos políticos. Esto no se mencionó en el memorando de entendimiento firmado el miércoles, según los textos publicados por ambas partes.

Los grupos de derechos humanos y la ONU han expresado preocupación por el aumento de las ejecuciones en Irán -más de 40 desde que comenzó la guerra- y las detenciones en los últimos meses, incluidas muchas relacionadas con las protestas que las autoridades calificaron de "disturbios terroristas".

Entre las figuras de la oposición encarceladas en el país, la nobel Mohammadi estuvo a punto de morir durante la guerra a causa de un problema cardíaco, según sus simpatizantes.

Agnes Callamard, de Amnistía Internacional, advirtió contra un acuerdo que ignore los riesgos que corren los iraníes que se oponen a la república islámica.

D.Lopez--AT