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Los "maid cafés" en Japón: de refugio para "frikis" a atracción turística
"¡Amo, ama, bienvenidos a casa!", exclama una joven sonriente vestida de sirvienta al recibir a los clientes en un "maid café", mientras entran en un mundo japonés único y rebosante de excentricidad.
Estos lugares han evolucionado en los últimos años 20 años para pasar de ser lugares de encuentro de una subcultura de nicho japonesa a convertirse en una atracción para personas de todas las edades y géneros.
El personal que trabaja allí insiste en que la experiencia no está diseñada de ninguna manera para propósitos sexuales, pues se trata de una propuesta más bien inocente y familiar.
"Llevo 22 años luchando contra los prejuicios", dijo a la AFP Hitomi, una "maid" del barrio de Akihabara, en Tokio, donde comenzaron estos cafés.
"Los pequeños comentarios pueden hacer daño... En esos momentos, me digo a mí misma que lo que hacemos aún no se entiende lo suficiente".
Las camareras, vestidas con un traje corto, enagua, delantal y un accesorio para el cabello, sirven bebidas de colores vivos o platos con nombres cursis.
Pero la experiencia tiene más que ver con la interacción entre los clientes y las "maids", que suelen juntar las manos en forma de corazón, recitar "hechizos mágicos" sobre la comida, o cantar canciones o jugando a diversos juegos.
"Servimos comida y bebida, pero para mí es más parecido a un parque temático que a un café", dijo Hitomi.
En este mundo de cuento de hadas, "las camareras no son simplemente 'chicas', sino más bien personajes ligeramente fantásticos que tienen eternamente 17 años", explicó a la AFP esta madre de dos hijos, que prefirió no revelar su verdadera edad.
At-Home Cafe, que emplea a 650 maids en 13 locales, afirma que tiene normas estrictas para proteger al personal y regular las interacciones con los clientes. Entre ellas figuran la prohibición de cualquier contacto físico y la de repartir folletos en la calle.
El turista francés Taha Hsine, de 26 años, que visitaba uno de estos cafés con su novia, admitió que en parte se había imaginado "tipos sudorosos que entran a ver a su maid favorita".
Contó a la AFP que al principio fue difícil sentirse a gusto. "En Francia no estamos acostumbrados a este tipo de cosas".
"Esperaba un público mayoritariamente masculino, pero hay muchos extranjeros y mujeres", coincidió la clienta japonesa Hazuki, de 19 años, que acudió con su novio "por curiosidad".
Entre las personas que hacían fila para entrar se encontraba una entusiasmada niña de siete años, procedente de Corea del Sur, en su tercera visita con su madre y su abuela.
- Otaku -
La tendencia surgió a principios de la década de 2000 en Akihabara, conocida entonces como la cuna de la cultura "Otaku", a veces traducida como "friki".
Este término, en aquel momento ampliamente peyorativo, solía describir a hombres con una intensa pasión por el manga y el anime.
"Cuando me convertí en maid por primera vez, Akihabara era claramente un barrio de 'otakus' donde una chica como yo no era precisamente bienvenida", recordó Hitomi.
"Más del 90% de los clientes eran hombres, no me miraban a los ojos y les costaba mantener una conversación".
Pero el meteórico ascenso del grupo femenino de pop AKB48 —siglas de Akihabara— y de la serie de televisión "Densha Otoko" ("Train Man"), una comedia romántica sobre un joven "otaku", contribuyó a suavizar la imagen del lugar.
"Después se produjo un auténtico 'boom de Akihabara'", explica Ryo Hirose, especialista en subculturas en el NLI Research Institute.
At-Home Cafe, una de las principales cadenas, asegura que las mujeres representan ahora el 57% de los clientes registrados en su aplicación.
Algunas maids se han convertido en cuasi celebridades y figuras mediáticas, construyendo su marca personal en las redes sociales y siendo a veces buscadas por los clientes.
Muchos cafés han implantado un complejo sistema de membresía, en el que las visitas frecuentes desbloquean privilegios como artículos especiales de menú, el derecho a hacerse una foto con las maids o tarifas con descuento.
- Zona gris -
Hirose señaló que las interacciones en estos cafés a veces se basan en un "seudoromance" fantaseado por algunos clientes.
Con el tiempo también han surgido otros tipos de cafés "de concepto", donde aparecen desde ninjas hasta mujeres travestidas y mayordomos uniformados.
"Hay locales que operan en una especie de zona gris, con prácticas comerciales a veces muy al límite. Bajo la apariencia de cafés, algunos en realidad ofrecen servicios que incluyen actividades sexuales", explicó Hirose.
W.Nelson--AT